Ritual de Yoco en comunidades Siona: Sembrar para preservar

Posted by Flor Tangoy
16/10/2017 | Prácticas Propias, Siona

En el piedemonte amazónico sudamericano, una de las regiones con mayor biodiversidad en el planeta, habitan numerosos grupos reconocidos por sus conocimientos tradicionales y su sabiduría ancestral.

En mi nacionalidad Siona, los adultos mayores son considerados como personas sabias que se merecen el respeto de toda la comunidad. Ellos conocen los secretos de la naturaleza y son los guardianes de las enseñanzas milenarias que se transmiten de generación en generación. Con ellos viven nuestras tradiciones.

En nuestro idioma Baikoka, Siona significa gente de la chacra y en mi nacionalidad, permanece el ritual de la toma de yoco, una bebida hecha con una planta sagrada que consideramos fuente de conocimiento y que nos permite conectarnos con la selva y darnos fuerza para desempeñar nuestras actividades — como el trabajo de chacra, la cacería, el tejido de hamacas y otras actividades artesanales — sin sentir el cansancio o el hambre. Además de ser una planta estimulante que se podría calificar de “café de la selva”, es también una planta amarga y purgante muy valorada por los taitas de nuestras comunidades, quienes la han tomado por muchas generaciones.

El yoco es un bejuco que se cosecha en la selva a partir de las 3 de la mañana y es preparado únicamente por los mayores sabios, fuertes y trabajadores de la comunidad. Al regresar a casa, las abuelas y los abuelos empiezan con la preparación del brebaje: Después de lavar la liana, raspan la corteza verde para poder machacar la carnecita que queda con las manos, mezclandola con un poco de agua. Mientras la machacan hasta que salga un sumo de color café, el mayor del grupo va cantando, rezando y soplando para conjurar la bebida antes de compartirla.

A pesar de la destrucción masiva de nuestro medio ambiente, la pérdida de nuestros territorios y el deterioro de nuestras tradiciones debido a las misiones de evangelización y procesos de aculturación, los mayores siguen protegiendo la cosmovisión de mi pueblo para que las nuevas generaciones no se olviden de dónde venimos. Nosotros los Siona somos gente de la selva y tenemos que valorar nuestra identidad, nuestra cultura, nuestras costumbres.

Sin embargo, las invasiones de colonos, de petroleros y la deforestación por parte de la empresa Palmera del Ecuador conlleva a la desaparición de la selva virgen y la reducción de nuestros territorios — a tal punto que nos encontramos encerrados por todas las direcciones en nuestro mismo territorio. Es por esto que nuestras plantas de poder están desapareciendo. Si no actuamos rápidamente, dentro de poco presenciaremos la extinción completa del yoco, y con ella, nuestras tradiciones.

El programa de siembra de yoco desarrollado en las comunidades de Aboqëhira y Sotosiaya que es apoyado por la Fundación Alianza Ceibo en el programa de Prácticas Propias, es un gran experimento para nosotros. Nunca antes habíamos sembrado el bejuco, lo cual tiene la particularidad de reproducirse únicamente en la selva virgen.

A través del proyecto, estamos trasplantando y sembrando tallos, plantas y semillas de yoco dentro de un área de una hectárea en cada comunidad, dividida entre siembra de yoco y de yagé. Hasta ahora, después de sólo seis meses, hemos logrado un crecimiento de 40 a 60 cm de las plántulas.

Este resultado muy favorable nos da mucho ánimo para seguir el programa, lo cual nos ayuda también en un proceso de recuperación de la memoria de mi nacionalidad Siona.

Con la participación de Alicia Salazar y Bertha Grefa.

Flor Tangoy
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Flor Tangoy

Equipo Siona

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