Encuentro de Experiencias y Saberes de Guardias Indígenas para el cuidado de Vida, Territorio y Cultura

Sinangoe, 1 al 5 de diciembre de 2025

Nosotros los Pueblos, nacionalidades originarias de la Región Amazónica: Ziobain gente chagra, agua y yagé, Awá gente de montaña, A´i Cofán gente de verdad, Siekopai gente multicolor, Kichwa Rukullakta y Quijos descendientes de Jumandi, Waorani hijos del sol y espíritu del jaguar caminantes de la selva, Pakkiru Pastaza Kikin Kichwa Runakuna, Shuar hijos e hijas de Arutam, Kakataibo hijos de los bosques, Kukamas gente de río, Murui Bue, Shipibo Konibo Shetebo, manifestamos:

Nuestra historia ha estado marcada por la resistencia ante violaciones sistemáticas de derechos humanos y colectivos: como la era del caucho, la evangelización católica y evangélica, las reformas agrarias, la imposición forzada de otras formas de vida, el auge petrolero, minero, maderero, el narcotráfico y el crimen organizado y las nuevas olas de colonización verde, que se resumen en masacre y destrucción.

Este despojo se ha acompañado de la militarización de nuestros territorios para perseguir nuestras acciones de protección y defensa territorial, mientras en territorios aledaños grupos de crimen organizado vinculados al narcotráfico y minería ilegal avanzan impunes e imponen sus sistemas de presión y control. Nuestra vida a nivel familiar y comunitaria está en permanente y creciente riesgo derivado de las diversas y crecientes violencias que se expresan en disputas territoriales, secuestros, violaciones a la integridad física, cultural y sexual, así como el reclutamiento forzado de hombres y mujeres jóvenes, intimidación y amenaza para la venta y para el consumo de drogas por parte de la delincuencia organizada y grupos armados. Haciendo hincapié en lo que ocurre en territorios de frontera y transfronterizos, donde esas violencias están exacerbadas y el estado está ausente de manera estructural.

En la actualidad no solo exterminan nuestros territorios sino que también aprisionan nuestros cuerpos, los desaparecen, los asesinan, los criminalizan, estigmatizan con figuras jurídicas y el peso político de regímenes de gobierno autoritarios, racistas y anti derechos. Quiénes defendemos los territorios somos quienes encabezamos las cifras como víctimas de asesinatos y agresiones en la región y también somos quienes más enfrentamos procesos judiciales injustificados como forma de obstáculo o amedrentamiento a nuestra labor.

Ante este contexto regional de violencia, las Guardias Indígenas de Pueblos Originarios de la región amazónica junto con la hermandad y solidaridad de las Guardias Indígenas que conforman el Tejido Unuma de la Región de la Orinoquia y la Guardia Indígena del Consejo Regional Indígena del Cauca CRIC y el apoyo y acompañamiento de organizaciones de defensa de derechos humanos de los pueblo indígenas, Alianza Ceibo y Amazon Frontlines: nos hemos reunido del 1 al 5 de diciembre 2025 en la Comunidad Ancestral A’i Cofán de Sinangoe, en el marco del ejercicio de la autodeterminación y la gobernanza propia, obedeciendo a nuestro mandato de “diciendo haciendo”. Este espacio nos permitió reconocer y recoger vivencias, violencias comunes, compartir estrategias de defensa de nuestros territorios y reafirmar, lazos de unidad y de los mandatos colectivos surgidos en diversos espacios previos en cada una de nuestras regiones.

Reiteramos que, legítimamente nuestras Guardias Indígenas trascienden desde el mandato de nuestros mayores y mayoras como una estrategia de resistencia milenaria y colectiva, que se constituyen en virtud de nuestro derecho propio, respaldado por el marco universal de protección de derechos humanos y colectivos, y por las normas constitucionales. Quienes conformamos las Guardias Indígenas somos nosotros y nosotras: niños, niñas, adolescentes, jóvenes, hombres, mujeres, abuelos, abuelas, comunidades, pueblos y nacionalidades que tenemos el mandato de cuidar y proteger los conocimientos, la cultura y el territorio.

Los espíritus del yajé, el Yoko, el tabaco, la coca, el jaguar, la anaconda, el águila, la ceiba, el río, la selva (los bai) sostienen nuestro espíritu y nos guían en esta misión ancestral de guardia. Tenemos como principio defender la palabra de origen, la naturaleza y la sabiduría. Labor que desempeñamos con orgullo y fortaleza.

Reconocemos en cuerpo y espíritu la lucha para la que nos preparamos: nuestro Wituk, Achiote, nos tinturan el cuerpo para protegernos y recordar la dignidad de nuestro vínculo con la tierra; nuestras lanzas, macana, bastones de poder, la wakapa, arco y flechas, nuestras coronas, los tejidos, la palabra, los cantos, las danzas, son y seguirán siendo nuestra forma de pervivir y resistir en nuestros territorios continuos y sagrados.

Nuestros símbolos no son adornos, son raíz, memoria y camino, son las voces que nos unen frente a un mundo que avanza sin escuchar, ignorando y despreciando nuestras formas de vida; y desde esta voz colectiva decimos: defender el territorio es defender la vida de todos y todas

Como guardias indígenas de la selva, de los bosques y los ríos: recorremos nuestros territorios para cuidar, vigilar, monitorear y defenderlos de amenazas a través de las estrategias de protección y cuidado comunitario basado en el blindaje espiritual y el mandato de la autoridad máxima, participamos en los procesos de educación propia para asegurar la trasmisión de conocimientos a las futuras generaciones; aportamos a creación de economías propias para la sostenibilidad de nuestras comunidades, entre otras.

En esta lucha y camino, las guardias indígenas, y los equipos técnicos de defensores/as de DDHH que nos acompañan, hemos sido blanco de estigmatización, señalamiento, persecución política y criminalización por parte de gobiernos de turno y grupos de poder, como lo ocurrido en Ecuador en el marco del paro nacional 2025, donde se ha desarrollado una campaña de desprestigio y se mantienen investigaciones en materia penal por diversos delitos.

Este intento de desprestigiar nuestra identidad y labor como sujeto colectivo de derechos pretendiendo alinearnos al terrorismo o al narcotráfico genera un grave escenario de riesgo físico y cultural, refleja el racismo estructural del estado que quiere estandarizar nuestras formas de vida y que ha perpetuado y secundado violaciones sistemáticas de nuestros derechos como pueblos originarios; pero tambien refleja el miedo de la institucionalidad colonial a nuestras formas de gobierno y autonomia, especialmente en los territorios donde los gobiernos de turno tienen intereses económicos ligados al extractivismo y despojo territorial.

Desde nuestra labor, y siguiendo mandatos comunitarios las Guardias Indígenas, rechazamos y actuamos ante todos los actores que nos amenazan y persiguen aprovechando la ausencia estructural de los estados, el empobrecimiento económico y el desmantelamiento del estado de derechos para imponer su presencia y su accionar.

Con lo expuesto, amparados en nuestro mandatos comunitarios, la autoridad mayor que conforma nuestro derecho propio y en marco legal y constitucional de protección de derechos humanos y colectivos de los Pueblos y Nacionalidades Originarias resolvemos:

  • Reafirmar el gobierno propio y la Jurisdicción Indígena como nuestras formas de organización según nuestras cosmovisiones frente a las imposiciones, autoritarismo, racismo e impunidad estatal.
  • La lanza, el bastón, la macana, el arco y flecha representa nuestra autoridad, simboliza nuestro hacer. La fuerza de la Guardia Indígena está en la espiritualidad y en el mandato comunitario y en el ejercicio de nuestros derechos colectivos, constitucionales, en la jurisprudencia, en la norma internacional y en el derecho a la autodeterminación de los Pueblos y Nacionalidades Originarias.
  • Impulsar la articulación e intercambio de experiencias sobre los procesos de guardia indígena comunitaria a nivel regional, que contribuyan a fortalecer los procesos de defensa y protección territorial.
  • Reconocer, celebrar y felicitar la labor que hace cada Guardia Indígena y quienes les acompañan en la defensa de la Vida y el Territorio. La labor de la guardia es un ejercicio voluntario, un proceso de vida y de amor al territorio.
  • Les REITERAMOS a los gobiernos de turno y a la Fuerza Pública que nuestros territorios son espacios de armonía, acción colectiva y autonomía y que en ellos la Guardia Indigena seguirá desarrollando acciones de monitoreo, control y gobernanza conforme nuestros mandatos propios y nuestras maneras diferenciadas de defensa y articulación.


Exigimos:

  • Que los estados de Colombia, Ecuador y Perú asuman la responsabilidad y obligación de garantizar la seguridad e integridad de los territorios y comunidades ante el creciente riesgo que enfrentamos por violencias como disputas territoriales, secuestros, violaciones, delincuencia organizada, amenazas de grupos armados ilegales, reclutamiento forzado.
  • Se generen las garantías de protección a las Guardias Indígenas en su labor de defensores/as de vida y territorio; que no se nos estigmatice, señale y persiga.
  • Exigimos la no persecución política por ejercer nuestro derecho a defender derechos.


Somos Guardias, somos memoria, somos acción colectiva

Nuestra labor es transparente, pública y colectiva

Nuestra labor defiende vida y territorio, aquí estamos, aquí seguiremos!


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