
Por
Tamara
Alvarado
ATHIAMBI A’I (gente invisible, en idioma a’ingae) es el título de mi cortometraje más reciente, seleccionado para participar en el Festival Internacional de Cine Ambiental ECOador, 2026.
Nació en honor a los seres de la naturaleza que no se manifiestan ante cualquiera, porque ellos eligen a la persona a quien desean revelarse. También es un homenaje a los seres que no quisieron desaparecer y que hoy buscan la manera de recordarnos que siguen presentes en la selva.
Este cortometraje, basado en hechos reales, muestra la conexión espiritual que el pueblo A’i kofán mantiene con los espíritus de la selva: nuestros abuelos siempre han mantenido ese vínculo sagrado pero algunos jóvenes de esta generación han dejado de comprender la importancia de mantener viva nuestra tradición y cosmovisión, especialmente prácticas ancestrales como la toma de yagé, que durante siglos ha sido una forma de conocimiento, equilibrio y conexión con la naturaleza.




Athiambi A’i está dirigido a todo público. Mi deseo es que este mensaje pueda llegar lejos y despertar conciencia sobre la necesidad de proteger la selva, porque la selva no está compuesta solamente de árboles: cada árbol tiene su dueño espiritual y cada animal tiene su amo que lo protege, por eso la naturaleza es sagrada.
Para mí fue un honor haber participado con este cortometraje en el festival ECOador. Esta experiencia me permitió llegar a más personas y compartir el verdadero motivo por el que defendemos con tanta fuerza a la madre selva. Me motiva profundamente poder ser una voz para la naturaleza y transmitir a través del cine, un mensaje de resistencia y memoria.
Me motiva profundamente poder ser una voz para la naturaleza y transmitir a través del cine, un mensaje de resistencia y memoria.



Para mí, hacer cine es una forma de resistencia. Es una manera de guardar memoria para las futuras generaciones
Cuando estaba en el escenario sentí muchos nervios, porque otros participantes tenían años de experiencia en el liderazgo y luchas de su pueblo, mientras que para mi era la primera vez que participaba en un espacio así, pero pensé que sería mejor enfrentarlo y no dejar pasar la oportunidad de compartir un mensaje de esperanza. Quizás muchas personas necesitaban escuchar algo diferente, algo que les ayude a comprender mejor nuestra realidad y a despertar nuevas preguntas.
Me inspira seguir creando más productos audiovisuales porque muchas personas realmente no saben de la selva, tal vez ni siquiera saben que existimos, entonces participar en estos espacios es también aclarar dudas a quienes no saben de la realidad en la amazonía y a la vez invitar a unirse a la lucha por la protección de los territorios indígenas.
Siento que cada persona encuentra una manera distinta de resistir,defender su territorio y dejar un futuro mejor para sus hijos. Para mí, hacer cine es una forma de resistencia. Es una manera de guardar memoria para las futuras generaciones, y recordarle a jóvenes y niños que no hay un tesoro más valioso que la selva intacta y la identidad viva.
Y como madre quiero que mis hijos tengan un futuro de paz y tranquilidad en un lugar seguro para que sigan practicando la vivencia A’i kofán y nunca pierdan su identidad. Esta vida puede traer muchas adversidades y tal vez tendrán que ir por el mundo compartiendo este mensaje pero recordarán que siempre deben volver a sus raíces porque irse no es perderse cuando uno sabe de dónde viene.
Esta vida puede traer muchas adversidades y tal vez tendrán que ir por el mundo compartiendo este mensaje pero recordarán que siempre deben volver a sus raíces porque irse no es perderse cuando uno sabe de dónde viene.