Por Shen Aguinda

Me llena de orgullo animar porque no hay muchos indígenas que lo hagan. Quiero esforzarme para mantenerlo desde la mirada indígena: desde el territorio y para el territorio.

Me di cuenta de que me gusta dibujar y animar en el momento en que descubrí que podía dar vida a mis dibujos.

Tenía 12 años y dibujaba las tareas que me pedían para el colegio. Luego me di cuenta que tenía esta habilidad y que me gustaba. Siempre que veía los looney tunes, me preguntaba ‘¿cómo hacen estos dibujos?’, así que comencé a investigar como lo hacían tradicionalmente y aprendí que era dibujo a dibujo. 

Conocí a unos amigos lingüistas que habían trabajado en proyectos de ilustración y animación con comunidades indígenas de Colombia y Brasil. Les conté sobre mi gusto por dibujar y luego uno de ellos me regaló una tableta para dibujar digitalmente. Al inicio no sabia bien como usarla y me costó adaptarme, para mí era más fácil dibujar en el cuaderno: tenía que ver al mismo lugar en el que estaba mi mano; con la tableta fue distinto: mientras mi mano estaba sobre una superficie, mis ojos debían estar en la pantalla. Aprender esto fue difícil. 

Años después me encontré con la animación, cuando hice parte de la Escuela de Comunicación ‘Gente de Río’ de la Alianza Ceibo, donde aprendí a usar Illustrator y descubrí que quería darle vida a mis dibujos, quería algo más. Sentí que debía hacer algo por la memoria de mi cultura y comencé a preguntar sobre programas para animar, así que los comencé a usar.

En ese momento pensé:

Todo lo que dibujo se puede mover y esta es la manera en que quiero transmitir la cosmovisión A’i Kofán.

Cuando estoy ilustrando y animando, siento que estoy dando vida a mis creaciones. Es algo muy bonito poder plasmar las ideas y compartirlas. Quiero contar historias que son imposibles de captar con una cámara: si quiero contar una historia sobre un jaguar o una boa, va a ser imposible solo con la cámara; con la animación puedo ser creativo y mostrarlo. 

Recientemente, estuve en Iquitos, Perú participando en la residencia Ani-Muyuna organizada por Muyuna, un festival de cine selvático flotante. Fue un espacio de creación y convivencia junto a otras personas que trabajan en el mundo de la animación. Compartimos experiencias y aprendimos en conjunto. Lo más emocionante fue trabajar en equipo para sacar y poder culminar el proyecto. Y lo más difícil fue adaptarme y aprender rápido en poco tiempo.

Aprendí muchas cosas sobre el proceso de creación de una animación: si sigo un proceso paso a paso, puedo lograr una estructura de trabajo más fluida: un  guión técnico, un story board, fijar el tiempo de cada escena, animar por separado y luego componer (armar la animación). Esto es algo que me gustaría aplicar en mis trabajos futuros.

También conocí más estilos de animación. Usualmente hago animación vectorial, y en este espacio aprendí un tipo de animación más tradicional: puedo usar varios pinceles, acuarelas y herramientas para acercarme a la narrativa que quiero expresar. 

Me sorprendió darme cuenta de que puedo aprender mucho más de lo que imagino.


Además, fue muy bonito conocer otra parte de la Amazonía; Iquitos es una ciudad construida en la profundidad de la selva y eso lo hace un lugar único y especial.

Después de quince días de residencia, regreso a casa con más ganas de seguir creando nuevas animaciones, de enseñar a jóvenes y personas interesadas en el mundo de la animación compartiendo los conocimientos y las experiencias. También quiero formar un grupo de trabajo y que todos seamos un equipo para seguir creando más animaciones, porque es un trabajo que funciona mejor en colectivo. Quiero crear animaciones cortas para mi comunidad y reflejar sus problemáticas, así como contar nuestras historias.



Artículos Relacionados

‘Para mí hacer cine es una forma de resistencia’: Tamara Alvarado, comunicadora A’i Kofán

Por TamaraAlvarado ATHIAMBI A’I (gente invisible, en idioma a’ingae) es el título de mi cortometraje más reciente,  seleccionado para participar en…

El derecho a la educación de niños y niñas indígenas de la amazonía: El sentir desde la lucha de la comunidad A´i Cofán de Sinangoe

Por Alexandra Narváez   Recuerdo la educación de mi infancia hace 26 años atrás estudié en la escuela Río Cofanes…

La Victoria de Sinangoe Vista Por Un Comunicador Kofan

Mi nombre es Nixon Danny Andy Narvaez. Yo nací en la comunidad A’i Kofan de Sinangoe, donde vivo rodeado por…